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sábado, 31 de octubre de 2015

CNT, LA PRIMERA RADIO DE LA PROVINCIA DE ARAUCO

He visto desde hace algún tiempo que ustedes han estado haciendo recuerdos de lo que fue la radiodifusión en Cañete, su desarrollo y dificultades que aquellos hombres que la iniciaron tuvieron que vencer. Quiero agregar a esos recuerdos un hecho que ha pasado desapercibido, ya que no se proyectó en el tiempo y además ya hace mucho de ello. Pero por eso mismo tiene valor el recordarlo: se trata nada más ni nada menos que de la primera "radioemisora" de Cañete.

Eran los años cincuenta y en Cañete había un taller de reparación de radios, técnicamente llevado por Hernán González Pacheco, quien había aprendido el oficio, cuando fue necesario que el distribuidor de la entonces RCA Victor para la provincia de Arauco mi padre Pablo Sperberg implementara un servicio de reparaciones para las radios que vendía, que fueron las primeras que se comercializaron en ese entonces, junto a los Wind Charger, o generadores eólicos de electricidad, para así poder hacer funcionar esas radios en los campos araucanos.

Ahora bien, Hernán era un verdadero genio de la electrónica de esos tiempos y no sólo reparaba, sino que también creaba elementos como amplificadores y transmisores y así fue como un día desarrolló un oscilador de una válvula, el que conectado a una antena y por medio de un interruptor doble a un tocadiscos y a un micrófono, permitía transmitir ya sea voz o música. Así nació CNT La Voz de Cañete, transmitiendo directamente desde el Salón Azul de Hernán González, como solía decir uno de sus locutores, el prematuramente fallecido Mario Torres, quien junto con quien escribe eran los locutores "oficiales", amén de algunos otros que llegaban atraídos por esta novedad.

La parte técnica desde luego estaba a cargo de Hernán, secundado por mi compadre Luis Sáez quien hacía las veces de "control" manipulando según necesidad el interruptor que cambiaba de micrófono a tocadiscos. El horario de transmisión era alrededor de las 20 horas adelante y se mantenía en el aire una dos o tres horas, período durante el cual había presentaciones en vivo como la armónica que tocaba Maño Durán o un grupo de radioteatro que se formó espontáneamente presentando obritas simples pero con mucho amor propio. La mayor parte de la programación era la música dedicada, especialmente a la dama de los sueños o a quien tenía cumpleaños.

Demás está decir que contábamos con una gran sintonía y los afuerinos que escuchaban una radio cañetina no salían de su asombro. Más grande aún habría sido, si hubieran visto el "transmisor" que no era mas grande que una caja de zapatos de niño. Es probable que más de algún cañetino de cierta edad recuerde aún esta aventura tecnológica de tiempos que han quedado atrás. El radio de acción era aproximadamente de un kilómetro a la redonda, es decir cubría lo que en esos años era el pueblo. Como no podía ser de otra manera, esta empresa no tuvo un final feliz: un celoso defensor de las leyes y reglamentos pertinentes nos hizo callar. Afortunadamente el nombre de ese Gobernador lo he olvidado, como seguramente le ha sucedido a todos los cañetinos.
 
Publicado originalmente en Lanalhue Noticias
Jaime Sperberg C. Concepción, Septiembre de 2002

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