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jueves, 29 de octubre de 2015

LA RADIO EN CHILE ...ALGO MÁS QUE HISTORIA

Los pioneros de la radiodifusión en Chile fueron Arturo Salazar y Enrique Sazié. Salazar era profesor de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile y tenía a su cargo el laboratorio de electrónica. Siendo adolescente, a fines del siglo pasado, siguió los pasos de Edison construyendo un fonógrafo, una máquina grabadora y un parlante.

En el laboratorio de la Universidad de Chile, Salazar construyó un equipo de recepción de ondas radiotelegráficas que le permitía captar estaciones de Europa y Estados Unidos.

Enrique Sazié Herrera nacía justamente cuando Salazar emulaba a Edison y construyó su primer transmisor varios años después. En 1922, en una sala de la Universidad de Chile, reunió a los aficionados a la radio para formar el Radio Club de Chile, presidido por Harvey Diamond.

El gran anhelo de Sazié era ofrecer programas al público. Con ese fin comenzó a construir un transmisor en el laboratorio del profesor Salazar, y solicitó la colaboración del Batallón de Comunicaciones, que le facilitó tres lámparas Telefunken de cincuenta vatios cada una. Una vez conseguido el transmisor, Sazié se dedicó a construir el receptor, que colocaría en el segundo piso del edificio del Diario El Mercurio.

La primera transmisión radial chilena
El 19 de agosto de 1922 fue el gran día. En esa ocasión, se emitió la marcha de la Primera Guerra Mundial "It's a long way to Tiperary". Además, Enrique Cabré y Norberto García interpretaron un tema a dúo en violín. Posteriormente, Rafael Maluenda, escritor y periodista de El Mercurio, hizo un breve comentario político, en el que de forma risueña trazó el paralelismo entre el perro del general Alcibíades con el foxterrier del Presidente de la República, Arturo Alessandri. Maluenda se transformó así en el primer comentarista político de la historia de la radiodifusión chilena.
Sin embargo, este experimento no habría tenido gran valor sin un segundo paso: el que dio Federico Helfmann, quien, asesorado por Enrique Sazié, se dedicó a vender receptores de radio. Para hacerlo era necesario contar con una emisora que realizara programas diarios. Sazié construyó un pequeño y rudimentario transmisor con una potencia de cinco vatios, el cual -se pensó- serviría para las demostraciones. (Internet)

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