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martes, 24 de noviembre de 2015

TITO MUÑOZ FUICA, UN EMPEDERNIDO ENAMORADO DE LA RADIO

Sentarse a pensar en los cientos de voces, rostros y nombres que han cimentado el camino actual de las 22 radioemisoras de frecuencia modulada comercial, una A.M. y cuatro de mínima cobertura que debieran funcionar en la provincia de Arauco, es sumergirse en un mundo de alegrías y tristezas, éxitos y olvidos.

El mundo de las comunicaciones, especialmente de la radio, está sembrado de soñadores. Soñadores, son aquellos que duermen pensando que al día siguiente deben despertar para, desde el micrófono, o los controles de la sala de sonido, entregar a su público aquello que les gusta en música, informaciones y entretención en programas que, muchas veces, carecen de auspiciadores. Ese es su norte. Que los sueldos son bajos, que el esfuerzo en ocasiones es mucho. Nada importa.

En ese mundo, he conocido durante los 32 años (en el año 2006) que hago comunicaciones, a muchas personas. A ninguna he olvidado, aunque a veces sus nombres me cuesta un poco recordarlos (nunca he sido bueno para eso), pero no sus actividades y realizaciones.

 
Por eso, mis recuerdos saltaron como un conejo desde su jaula cuando leí en Lanalhue Noticias los correos de Héctor Muñoz Flores, quien nos hablaba de su padre, mencionado en las evocaciones de radio Millaray. Creo que muy pocas veces un hijo retrata de cuerpo y alma a su padre, con más detalles en un correo personal que posteriormente me envió.
 
Tito Muñoz Fuica, llegó a radio Millaray, traído por su propietario Luis Gerardo Rivas Leal, desde Los Ángeles, donde tengo entendido que realizaba su trabajo de radiocontrolador en radio O’Higgins, labor que compartía con su la actividad de taxista de donde proviene su denominación de “Corporito”ya que su paradero estaría en las inmediaciones de radio Corporación.
 
Tito y Juan Gutiérrez, formaban la planta de radio controladores en 1972, temporada no muy feliz para la radio ya que el financiamiento era difícil y el personal escaso, por lo que ambos realizan ocasionales apariciones como locutores. Juan leía avisos y Tito fue el primero en trabajar “a la americana” trasladando el micrófono “Aiwa” a la sala de control, donde lo colgaba muy artesanalmente y desde allí hacía los programas. La radio se encontraba en la esquina de Covadonga con Villagrán donde también residía la familia del propietario y Luis era su primogénito (actual Director de la emisora) a quien nos correspondió, muchas veces, llevar en brazos (especialmente a Tito).
 
De sea forma se trabajaba a mi llegada a la emisora, donde ya era amigo por mis constantes visitas como Presidente del Centro de Alumnos del Instituto Comercial Angol anexo Cañete, que en ese tiempo dirigía la querida profesora (hoy colega) Alicia Campos Fernández. Posteriormente, llegó mi hermano Francisco, (quien aprendió de Juanito Gutiérrez el oficio de radio controlador), entonces, Tito comenzó decididamente a realizar programas, con singular éxito en “Así canta México” que era una de las mayores audiencias de la época, en la zona sur de la provincia de Arauco.
 
Tito vivía durante ese tiempo en la actual calle Ignacio Carrera Pinto, justo en la entrada al camino recinto Medialuna y desde allí le correspondía, por turnos, concurrir a encender y apagar el transmisor, que estaba primero en la misma calle frente a Segundo de Línea y posteriormente en su actual ubicación. Esto ocurría diariamente, con lluvia o sol, de amanecida o a medianoche, cuando había desperfectos o corte de transmisiones, ya que la conexión estudios planta no era UHF o VHF, como entiendo debe ser en la actualidad, sino a través de línea física.
 
Era la época de los soñadores, verdaderos constructores de sueños, de esos que cada día jugaban a hacer radio y que creían firmemente que lo hacían, de esos mismos que en cada ceremonia se les veía con escalas de bomberos sobre sus hombres y cientos de metros de cable paralelo montando, poste a poste eléctrico, la línea para transmitir desde el estadio, hospital o mdialuna, desde donde en 1981 se efectuó la primera transmisión mediante uso del teléfono (algún día contaré esa historia).
 
En esa época trabajó Tito Muñoz, quien tenía por costumbre anotar, diaria y mensualmente, las deudas que la Dirección de la radio tenía con él en un cuaderno de 40 hojas que guardaba en la discoteca. Cada cierto tiempo sacaba cuentas y decía que tenía todo claro para cuando pudiera conversar con el Director. Nunca cobró. Siempre observaba que la situación económica era precaria en la radio. Creo que todavía debe guardar ese cuaderno.
 
Ese es mi amigo y “profesor en radio”, quien me dio la mejor lección al quitarme el papel en el que había redactado mi primer libreto, para el primer programa que me dieron y dejarme improvisando hasta que se aburrió una mañana que no recuerdo la fecha en el año 1972. Gracias a eso, en la actualidad, no me cuesta improvisar.
 
Ojalá cada radioemisora tuviera hoy un Tito Muñoz Fuica. Gracias amigo, ojalá tenga la suerte de verte alguna vez.
 
Publicado Originalmente el: 13 de octubre de 2006 y la verdad es que sòlo pude llamarle por teléfono y no volvì a ver a Tito ni tener noticias suyas. Salvo de su fallecimiento en la ciudad de Los Ángeles, donde ejercía su otra pasión... taxista.

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