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viernes, 20 de noviembre de 2015

DON VIRGILIO MORALES VIVANCO Y EL BOLDO DEL FUERTE TUCAPEL

Desde que los cañetinos nacen, descubren que muy cerca de él está la presencia de la historia, tanto en las huestes españolas que llegaron desde Perú a nuestro territorio, como el pueblo mapuche residente y originario de esta zona y hacia el sur.

 Como escribí hace algún tiempo, en el lugar donde se supone existió el Fuerte Tucapel, hay un gran y añoso boldo bajo el cual la tradición indica que murió Pedro de Valdivia. Sin embargo sabemos que esa es una historia no es real ya que no existen relatos verdaderos de cómo fue, en la práctica, la muerte del denominado conquistador.

 Hace pocos días visitó la ciudad una delegación de la ciudad de Lirquén y con quienes tuve la ocasión de compartir algunos minutos en el Parque Nahuelbuta, con la grata sorpresa de que la profesora a cargo había sido alumna de básica en la Escuela Buena Esperanza en Curanilahue y habíamos compartido cuando ella era una infante de Primer ciclo en el curso de la colega Iris Torres. Obviamente una de las visitas de esta embajada fue el Fuerte Tucapel y jugaron largamente en el mencionado árbol.

 A ellos se les contó la misma y consabida historia; sin embargo, ¿cuál es la realidad al respecto?

Me cuenta don Jaime Sperberg (cuyo apellido me trae a la memoria a don Pablo Sperberg, paciente y amable comerciante que tuvo una librería y otros productos en la esquina de calles Covadonga y Villagrán en los años 60 del siglo pasado y dónde concurría muy seguido a comprar mis materiales, siendo alumno de la Escuela Leoncio Araneda Figueroa o también a mi amigo Reinaldo Sperberg con quien conversé muchas veces de religión y otros temas, durante el año pasado), que en los años 40 vivía en Cañete un gran personaje, abogado de profesión, historiador e investigador de afición, muy querido y apreciado en el pueblo. Venía de una antigua familia, la familia Morales.

 El mencionado era don Virgilio Morales Vivanco, quien Nació en Lebu, el 2 de octubre de 1876. Hijo de Pedro María Morales y de María Antonia Vivanco. Casado en Santiago, el 4 de julio de 1939, con Emilia Mardones Peña, matrimonio del cual nació sus hijos Virgilio y Silvia.

 Don Virgilio, llegó a Cañete siendo niño e Inició sus estudios en la ciudad histórica, luego, en el Liceo de Hombres de Concepción, siguiendo un curso de Leyes en el mismo liceo, y más tarde, en el Seminario de Concepción. Posteriormente, estudió Leyes en la Universidad de Chile. Juró como abogado el 9 marzo de 1899. Su tesis se tituló “Estudio sobre la capacidad civil de la mujer”, y la aprobó el día 6 de mayo de 1899.

 El caso es que Virgilio (hijo) fue amigo de don Jaime Sperberg, lo que le permitió conocer la verdadera historia, casi de primera fuente.

 Me cuenta “Volviendo al Boldo, sucedió que a Cañete llegó una comitiva gubernamental para conocer el Fuerte Tucapel y el encargado de atenderlos fue don Virgilio, quien les mostró el lugar, que en esos años era solamente un esbozo de foso de protección, sin nada que hiciere siquiera pensar en un  fuerte. Uno de los visitantes le pregunta a Don Virgilio si había ahí algo importante, la pronta respuesta fue que bajo ese boldo que veían había perdido la vida Pedro de Valdivia. Esa respuesta que bien él sabía era un mito, la dio para que esa Comisión hablara en favor de otorgar los fondos para restaurar el fuerte”.

 Lo importante es que allí partió todo al conseguirse los fondos y más aún que esta historia fue apoyada por una publicación en la revista Zigzag, que acompañaba a la delegación y que se ilustró con una foto del famoso boldo.

 En referencia a don Virgilio Morales Vivanco, otro gran olvidado por la historia, en la ciudad histórica, su trabajo no terminó ahí ya que fue el "descubridor" de las piedras de Elicura con escrituras cuneiformes. Pero esta es otra historia con la que quizás nos apoye en una fecha posterior don Jaime Sperberg.

 Historia de don Virgilio Morales Vivanco

 En lo personal, escuché muchas veces el nombre de este personaje histórico de nacimiento lebulense; pero de adopción y por trayectoria cañetino, en casa de mis abuelos paternos que sentían una gran admiración por él y era permanente motivo de conversación por el trabajo realizado en la comuna.

 En lo personal, la historia indica que en Cañete, desarrolló actividades relacionadas con su profesión de abogado hasta 1960, fecha en que se trasladó a vivir a Santiago. También se dedicó a la agricultura, explotando algunas propiedades ubicadas en la zona de Cañete, y a la minería en las zonas de Arauco y Curacautín donde era dueño de minerales de oro.

Fue promotor fiscal de Cañete, durante 5 años, desde el 12 de junio de 1906, y fue suplente de La Victoria, siendo separado de su cargo en Cañete por decreto N° 401, del 29 de marzo de 1922. Además, fue Ministro de Tierras y Colonización de la Junta de Gobierno de la República Socialista, desde el 16 de junio al 8 de julio de 1932; ejerció el mismo cargo durante el Gobierno Provisional de Bartolomé Blanche, ejerciendo desde el 14 de Septiembre al 3 de octubre de 1932. Jubiló el 8 de Noviembre de 1943.

 Militó en el Partido Demócrata; más tarde perteneció a la fracción Democrática del mismo partido, siendo su presidente en 1929.

 Fue Diputado por la 18ª circunscripción departamental de Arauco, Lebu y Cañete, entre los años 1926 a 1930. Participó en las Comisiones de Gobierno Interior y de Agricultura y Colonización.

 Posteriormente fue elegido Senador en representación de la Unión Socialista, por la 8ª agrupación provincial de Bío Bío y Cautín, entre los años 1933 a 1941. Como Senador integró las Comisiones de Constitución, Legislación y Justicia, y Policía Interior.

 Luego fue reelecto por la 18ª agrupación Departamental de Lebu, Arauco y Cañete en el periodo de 1953 a 1957. En esta etapa formó parte de las Comisiones de Constitución, Legislación y Justicia y de Policía Interior y Reglamento.

En forma paralela, se destacó como articulista en los diarios El Sur de Concepción y El Mercurio de Santiago y colaboró en la prensa en temas políticos, económicos y sociales.

Fue autor del libro "Arauco Legendario y Origen de los Pueblos Precolombinos de América" y de la “Ley sobre Constitución de la Propiedad Austral”. Por su conocimiento de la lengua Mapuche colaboró en traducciones de leyendas en versos. Su interés por la arqueología lo llevó a desarrollar investigaciones arqueológicas y al descubrimiento, como ya indicamos, de piedras con signos cuneiformes en el Valle de Elicura, las que se encuentran en el Museo de Cañete. En el ámbito deportivo, fundó el primer Centro Deportivo Juvenil de Cañete.

 Murió a los 86 años en Peñaflor el 5 de agosto de 1963 tras sufrir un ataque al corazón, dejándonos como herencia su gran labor, desconocida para muchos, en la actualidad, y esa leyenda que “a los pies del milenario boldo sucumbió el conquistador Pedro de Valdivia”.

 Su hermano

 Finalmente, no puedo dejar de mencionar que su hermano Pedro Antonio Morales Vivanco, también tuvo una activa vida política y fue electo Diputado por la 18º agrupación departamental de Arauco y Cañete, para el período de 1933 a 1937. Integró la Comisión de Educación Pública. Casado con María Villagrán tuvo 5 hijos: Pedro, María Antonia, Ministra de la Corte Suprema (2004), Rosario, Teresa y Reynaldo. Fue militante del Partido Democrático del Pueblo.

 


 

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